El sector restaurantero del Estado de México prevé un inicio de 2026 complicado, principalmente durante el primer trimestre del año, debido al incremento de cargas económicas, el crecimiento del comercio informal y el impacto de nuevos cobros municipales.
La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) advirtió que factores como el aumento del 13 por ciento al salario mínimo, el pago del impuesto predial y el alza del 61 por ciento en el cobro por descargas residuales en Toluca representan un fuerte desafío para los establecimientos formalmente constituidos.
El presidente de la Canirac en la entidad, Christian Muñoz Tapia, señaló que este contexto podría limitar la permanencia de diversas empresas del ramo, al tiempo que incentiva la informalidad económica en distintos sectores productivos.
Indicó que el arranque del año será particularmente complejo para los restauranteros; sin embargo, confió en que el consumo se mantenga estable o registre un ligero crecimiento, impulsado por la demanda local.
Te puede interesar: Regidores de Ixtapaluca guardan silencio ante ausencia de Felipe Arvizu
Muñoz Tapia recordó que la industria restaurantera genera más de dos millones de empleos directos a nivel nacional, aunque reconoció que el cierre de 2025 fue complicado para muchos negocios del sector. Detalló que, pese a que algunos restaurantes reportaron mejores ventas en el último trimestre del año, los ingresos no alcanzaron las expectativas proyectadas.

Destacó que en el Valle de Toluca la final de la Liga MX entre Toluca y Tigres permitió un repunte cercano al 30 por ciento en las ventas, lo que representó un alivio temporal para los establecimientos de la zona.
A pesar del entorno adverso, el dirigente empresarial subrayó que la Canirac del Estado de México se mantiene entre las cámaras con mayor número de afiliados activos a nivel nacional, al ofrecer programas de financiamiento, capacitación y seguros a sus agremiados.
Precisó que actualmente la cámara agrupa a cerca de 3 mil 500 afiliados en la entidad, mientras que existen 76 mil 800 unidades económicas relacionadas con el sector restaurantero, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En cuanto al cobro por descargas residuales, lamentó que se trate de una contribución que impacta directamente en los costos operativos de los negocios y que podría generar un aumento en la informalidad. Recordó que el gobierno municipal de Toluca ha comenzado a notificar a comercios e industrias para exigir el pago correspondiente.
Añadió que, aunque este cobro fue acordado desde hace tres o cuatro años en el Estado de México, persisten deficiencias en el suministro de agua potable en Toluca, lo que obliga a los empresarios a asumir costos adicionales por un servicio que no se presta de manera continua.
Finalmente, cuestionó la falta de claridad sobre el destino de los recursos recaudados por el cobro de descargas residuales, así como la ausencia de beneficios tangibles para el sector productivo y la sociedad.
